jueves, 27 de febrero de 2014

Vaticano acoge fundador de Teología de Liberación

Vaticano acoge fundador de Teología de Liberación



CIUDAD DEL VATICANO -- El fundador de la Teología de la Liberación, la corriente católica de inspiración latinoamericana que defiende a los pobres, recibió el martes un recibimiento de héroe en el Vaticano en momentos en que el otrora criticado movimiento continúa su rehabilitación bajo el papa Francisco.

El reverendo Gustavo Gutiérrez Merino, de Perú, fue el orador sorpresa el martes en el lanzamiento de un libro, en el que participaron el cardenal Gerhard Mueller, jefe de la Congregación para la Doctrina de la Fe, entidad encargada de velar por que los sacerdotes no se alejen de las enseñanzas centrales de la Iglesia; el cardenal Oscar Rodríguez, uno de los principales asesores del papa, y el portavoz del Vaticano.

El excardenal Joseph Ratzinger dedicó buena parte de su vida eclesiástica en la Congregación batallando contra la Teología de la Liberación y disciplinando a sus más famosos defensores, alegando que habían malinterpretado la preferencia de Jesús por los pobres y la habían convertido en un llamado marxista a la rebelión armada.

Esa interpretación fue poderosamente atractiva en las décadas de 1960 y 1970 para muchos latinoamericanos que crecieron como católicos, enseñada por maestros influidos por el marxismo e indignados por la desigualdad y la sangrienta represión a su alrededor.

Gutiérrez y los que los respaldaban insisten en que la verdadera Teología de la Liberación se acopla perfectamente con las enseñanzas sociales de la Iglesia sobre los pobres, que el papa Francisco toma como suya.

Francisco escribió en el prefacio del libro de Mueller, "Del lado de los pobres: Teología de la Liberación", en el que Gutiérrez escribió dos capítulos.

Gutiérrez, de 85 años, recibió un fuerte aplauso cuando el portavoz del Vaticano señaló su presencia el martes, otro cuando se acercó al podio para hablar sobre la parábola del Buen Samaritano.

El excardenal Jorge Mario Bergoglio ha tenido una relación complicada con la Teología de la Liberación y ha chocado con miembros de inclinación izquierdista de su orden jesuita, quienes adoptaron su politizado llamado a enfrentar la violenta dictadura militar argentina en la década de 1970.

Sin embargo, Francisco acoge totalmente el llamado jesuita a tener una "opción preferencial por los pobres".

El diario vaticano L'Osservatore Romano ha estado en una especie de campaña de rehabilitación y ha dicho que con el primer papa latinoamericano, la Teología de la Liberación no puede "permanecer en las sombras a la que ha sido relegada durante algunos años, al menos en Europa".



http://www.elnuevoherald.com/2014/02/25/1689498/vaticano-acoge-fundador-de-teologia.html#storylink=cpy

DECÁLOGO DE LA ESTUPIDEZ:

Compartimos con gusto este decálogo de un gran amigo y hermano teólogo, pensemos un poco en el reto que esto implica en nuesrtas vidas, gracias CHD.

DECÁLOGO DE LA ESTUPIDEZ:
-De que me sirve pensar si cuando me enamoro, pierdo la razón y se me olvida lo que esta bien o mal.
-De que me sirve la inteligencia, si busco hacer el mal en vez del bien y cuando me hacen enojar pierdo el juicio y mando a la fregada a todos y no deseo hablar con nadie.
-De que me sirve tener fe, si a la hora del dolor, la perdida de un familiar, rebuzno contra mi propio Dios que ni siquiera conozco, ni tengo tiempo para Él..
-De que me sirve tener el don de la vida como madre, si asesino con abortos a los hijos que no quiero.
-De que me sirve decir que amo con todo el corazón, si después odio con todo el hígado, el estomago y los intestinos. 
-De que me sirve tener pareja, si al final, la engaño, me estorba y deseo que se vaya cuando me hace daño.
-De que me sirve escribir, si nunca mando un poema, una carta a quien amo.
-De que me sirve saber leer, si los libros ni me interesan.
-De que me sirve tener familia, si deseo irme del hogar y no les permito que se metan en mi vida.
-De que me sirve tener una nación, si no soy patriótico, no voto, no pido justicia y me vale la realidad social". 
CHD

¿Cómo tienen que ser los obispos?

¿Cómo tienen que ser los obispos?
EL PAPA DEFINE LA MISIÓN DE LA CONGREGACIÓN PARA LOS OBISPOS Y LAS CARACTERÍSTICAS DE LOS SUCESORES DE PEDRO
Ciudad del Vaticano, 27 febrero 2014 (VIS).-Esta mañana en la Sala Bolonia del Palacio Apostólico, el Papa Francisco ha presidido la reunión de la Congregación para los Obispos, cuyo prefecto es el cardenal Marc Ouellet, y ha dirigido a los presentes un discurso acerca de la misión de esa congregación, de los criterios que deben presidir la elección de un obispo, así como de las características que éstos deben reunir y de su tarea con los fieles que les han sido confiando, exhortando al final a todos a recorrer con más frecuencia “los campos” en búsqueda de pastores aptos para ese ministerio, con la seguridad de que Cristo no abandona nunca a su Iglesia.
Ofrecemos a continuación amplios extractos del discurso:
1.- Lo esencial en la misión de la Congregación
“En la celebración de la ordenación de un obispo la Iglesia reunida, después de invocar al Espíritu Santo pide que sea ordenado el candidato presentado. El que preside pregunta entonces: “¿Tenéis el mandato?”...Esta congregación existe para ayudar a escribir ese mandato que después resonará en tantas Iglesias y llevará alegría y esperanza al Pueblo Santo de Dios. Esta congregación existe para asegurarse de que el nombre del elegido haya sido, ante todo, pronunciado por el Señor...El Pueblo santo de Dios sigue exclamando:... necesitamos alguien que nos mire con la amplitud de corazón de Dios; no necesitamos un manager, un administrador delegado de una empresa ...Nos hace falta alguien que sepa elevarse a la altura de la mirada de Dios para conducirnos hacia El...No tenemos que perder nunca de vista las necesidades de las Iglesias particulares a las que tenemos que atender... Nuestro reto es entrar en la perspectiva de Cristo teniendo en cuenta la singularidad de las Iglesias particulares”.
2.- El horizonte de Dios determina la misión de la congregación
“Para elegir a esos ministros todos necesitamos elevarnos, subir también nosotros al 'piso superior'... Tenemos que elevarnos por encima de nuestras eventuales preferencias, simpatías, pertenencias o tendencias para entrar en la amplitud del horizonte de Dios...No hombres condicionados por el miedo de lo bajo, sino Pastores dotados de parresia, capaces de asegurar que en el mundo hay un sacramento de unidad y por lo tanto la humanidad no está destinada al abandono y al desamparo... A la hora de firmar el nombramiento de cada obispo me gustaría sentir la autoridad de vuestro discernimiento y la grandeza de horizontes con que madura vuestro consejo. Por eso el espíritu que preside vuestros trabajos... no podrá ser otro que ese humilde, silencioso y laborioso proceso desarrollado bajo la luz que viene de las alturas. Profesionalidad, servicio y santidad de vida: si nos apartamos de este trinomio abandonamos la grandeza a la que estamos llamados”.
3.-La Iglesia apostólica como fuente
“La altura de la Iglesia se encuentra siempre en los abismos de sus fundamentos...El mañana de la Iglesia vive siempre en sus orígenes...Sabemos que el Colegio Episcopal, en el cual mediante el Sacramento se insertarán los obispos, sucede al Colegio Apostólico. El mundo necesita saber que esta sucesión no se ha interrumpido...Las personas ya pasan con sufrimiento por la experiencia de tantas roturas: necesitan encontrar en la Iglesia ese permanecer indeleble de la gracia del principio”.
4.- El obispo como testigo del Resucitado
“Analicemos ... el momento en que la Iglesia Apostólica debe recomponer el Colegio de los Doce tras la traición de Judas. Sin los Doce la plenitud del Espíritu no puede descender. Hay que buscar al sucesor entre los que han seguido desde el principio el recorrido de Jesús y ahora puede convertirse 'junto con los Doce' en un 'testigo de la resurrección'. Hay que seleccionar entre los seguidores de Jesús a los testigos del Resucitado... También para nosotros ese es el criterio unificador: el obispo es aquel que sabe hacer actual todo lo que acaeció a Jesús y sobre todo sabe, junto con la Iglesia, hacerse testigo de su Resurrección... No un testigo aislado sino junto con la Iglesia..Quiero subrayar que la renuncia y el sacrificio son inherentes a la misión episcopal. .El episcopado no es para uno mismo, sino para la Iglesia... para los demás, sobre todo para aquellos que según el mundo se deben descartar. Por lo tanto, para individuar a un obispo no hace falta contabilizar sus dotes humanas, intelectuales, culturales y ni siquiera pastorales...Es cierto que necesitamos a alguien que sobresalga: su integridad humana asegura la capacidad de relaciones sanas... para que no proyecte sobre los demás sus carencias y se convierta en factor de inestabilidad...su preparación cultural le permite dialogar con los hombres y sus culturas...su ortodoxia y fidelidad a la Verdad completa custodiada por la Iglesia hace de él un pilar y un punto de referencia...su transparencia y su desapego a la hora de administrar los bienes de la comunidad le otorgan autoridad y encuentran la estima de todos. Todas esas dotes imprescindibles deben ser, sin embargo, una declinación del testimonio central del Resucitado, subordinadas a este compromiso prioritario”.
5.- La soberanía de Dios, autor de la elección.
“Volvamos al texto apostólico. Después del fatigoso discernimiento, los apóstoles rezan...No podemos alejarnos de aquel 'Enséñanos tú, Señor'. Las decisiones no pueden estar condicionadas por nuestras pretensiones, por eventuales grupos, camarillas o hegemonías. Para garantizar esa soberanía existen dos actitudes fundamentales: la propia conciencia ante Dios y la colegialidad... No el arbitrio sino el discernimiento conjunto. Ninguno puede tener todo en mano, cada uno aporta con humildad y honradez la tesela propia al mosaico que pertenece a Dios.
6.- Obispos “kerigmáticos”
“Dado que la fe procede del anuncio necesitamos obispos kerigmáticos...Hombres custodios de la doctrina, no para medir cuanto viva distante el mundo de la verdad contenida en ella, sino para fascinar al mundo... con la belleza del amor... con la oferta de la libertad que da el Evangelio. La Iglesia no necesita apologistas de las propias causas ni cruzados de las propias batallas, sino sembradores humildes y confiados de la verdad que saben que cada vez les es nuevamente confiada y que se fían de su potencia...Hombres pacientes porque saben que la cizaña no será nunca tanta como para llenar el campo”.
7.-Obispos orantes
“He hablado de los obispos kerigmáticos; ahora señalo el otro trazo de la identidad del obispo: hombre de oración. La misma parresia que debe tener en el anuncio de la Palabra, debe tener en la oración, tratando con Dios, nuestro Señor el bien de su pueblo, la salvación de su pueblo...Un hombre que no tiene valor de discutir con Dios en favor de su pueblo no puede ser obispo y tampoco el que no es capaz de asumir la misión de llevar al Pueblo de Dios hasta el lugar que El le indica...Y esto vale también para la paciencia apostólica...El obispo debe ser capaz de 'entrar con paciencia' ante Dios... buscando y dejándose encontrar”.
8.-Obispos pastores
“Sean pastores cercanos a la gente, padres y hermanos, sean humildes, pacientes y misericordiosos; amen la pobreza, interna como libertad y también externa como sencillez y austeridad de vida,.. no tengan una filosofía de príncipes...que no sean ambiciosos y que no busquen el episcopado, que sean esposos de una Iglesia, sin estar a la búsqueda constante de otra; esto se llama adulterio. Sean capaces de 'vigilar' al rebaño que les será confiado, es decir, de preocuparse por todo lo que lo mantiene unido...Reafirmo que la Iglesia necesita Pastores auténticos...Observemos el testamento del apóstol Pablo...Nos habla...El confía los Pastores de la Iglesia a la 'Palabra de la gracia que tiene el poder de edificar y conceder la herencia'. Por lo tanto, no padrones de la Palabra, sino entregados a ella, siervos de la Palabra. Solo así es posible edificar y obtener la herencia de los santos. A cuantos se atormentaban con la pregunta sobre su herencia:'¿Cual es la herencia de un obispo, el oro o la plata'? Pablo responde: La santidad. La Iglesia permanece cuando se dilata la santidad de Dios en sus miembros...El Concilio Vaticano II afirma que a los obispos 'se les confía plenamente el oficio pastoral, o sea el cuidado habitual y cotidiano de sus ovejas'...En nuestra época lo habitual y lo cotidiano se asocian a menudo a la rutina y al aburrimiento. Por eso, con frecuencia, se intenta escapar hacia un permanente “otro lugar”. Desgraciadamente tampoco en la Iglesia estamos exentes de este peligro..Pienso que en este tiempo de encuentros y congresos es muy actual el decreto de residencia del Concilio de Trento y estaría bien que la Congregación de los Obispos escribiera algo al respecto. El rebaño necesita encontrar sitio en el corazón del Pastor. Si éste no está sólidamente anclado en si mismo, en Cristo y en su Iglesia, estará continuamente a merced de las olas, en búsqueda de compensaciones efímeras y no ofrecerá al rebaño ningún refugio”.
Conclusión
“Al final de estas palabras, me pregunto: ¿Dónde podemos encontrar hombres así?...No es fácil...Pienso en el profeta Samuel en búsqueda del sucesor de Saul que, al saber que el pequeño David había llevado las ovejas a pastar al campo ordena: 'Di que lo traigan'. También nosotros no podemos por menos que escrutar los campos de la Iglesia intentando presentar al Señor para que diga: 'Ungelo: es el”. Estoy seguro de que los hay porque el Señor no abandona a su Iglesia. Quizás somos nosotros los que no vamos bastante a los campos para buscarlos. Quizás nos hace falta la advertencia de Samuel : “No nos sentaremos a la mesa antes de que él venga”. Con esa santa inquietud quisiera que viviera esta congregación”.



martes, 11 de febrero de 2014

La Barca-Iglesia sigue a un año de la renunicia de Benedicto XVI

Benedicto XVI, un año de su renuncia

A un año de la renuncia del Papa Benedicto podemos recapitular una gran cantidad de acontecimientos:

En mucho tiempo no se había dado la renuncia de un sumo pontífice, los motivos fueron cuestionados por todos, con  razón o sin ella, fue algo que sacudía a toda la Iglesia y muchos otros sectores de la sociedad.

La elección del Papa Francisco, ha generado una serie de incógnitas que desde los primeros minutos de saber quien es, han dado una apertura renovada y vital en el camino de la Iglesia.

Las reacciones se han mostrado en todo sentido, pero ¿Qué debemos de comprender de todo este proceso?

Hace unas semanas un estimado alumno me preguntó ¿Por qué la Iglesia no es democrática? La respuesta es sencilla, la asistencia del Espíritu Santo,  nos da la certeza de que caminamos con dirección.

El Evangelio responde con claridad con un pasaje que puede sonar mágico pero que en realidad muestra la relación intima que tiene Dios con su Iglesia y que no debemos olvidar, Benedicto XVI lo tenía y tiene presente, y ahora a un año debemos tener la certeza de esto.

San Mateo presenta un pasaje que si lo leemos en una manera superficial puede sonar fantástico, pero que en realidad tiene un trasfondo profundo bajo un código determinado por los destinatarios de su Evangelio.

“Después de esto, Jesús hizo que sus discípulos subieran a la barca, para que cruzaran el lago antes que él y llegaran al otro lado mientras él despedía a la gente.  Cuando la hubo despedido, Jesús subió a un cerro, para orar a solas. Al llegar la noche, estaba allí él solo,  mientras la barca ya iba bastante lejos de tierra firme. Las olas azotaban la barca, porque tenían el viento en contra. A la madrugada, Jesús fue hacia ellos caminando sobre el agua. Cuando los discípulos lo vieron andar sobre el agua, se asustaron, y gritaron llenos de miedo:
-¡Es un fantasma!
Pero Jesús les habló, diciéndoles:
-¡Calma! ¡Soy yo: no tengan miedo!
Entonces Pedro le respondió:
-Señor, si eres tú, ordena que yo vaya hasta ti sobre el agua.
-Ven -dijo Jesús.
Pedro entonces bajó de la barca y comenzó a caminar sobre el agua en dirección a Jesús. Pero al notar la fuerza del viento, tuvo miedo; y como comenzaba a hundirse, gritó: ¡Sálvame, Señor!
 Al momento, Jesús lo tomó de la mano y le dijo: -¡Qué poca fe tienes! ¿Por qué dudaste?
 En cuanto subieron a la barca, se calmó el viento.  Entonces los que estaban en la barca se pusieron de rodillas delante de Jesús, y le dijeron:
-¡En verdad tú eres el Hijo de Dios!”  (Mt. 14, 22-33)
Siguiendo la secuencia de este pasaje se muestran varios movimientos que debemos de tener presentes.

Dice: “Después de esto Jesús hizo subir a sus discípulos de la barca
Una clara referencia de barca sinónimo de la Iglesia.

Dice: “y que cruzaran el lago antes que él
En el sentido bíblico podemos comprender al lago o mar como signo de muerte, de ahí que cuando se vive el sacramento del bautismo tenemos que morir (ser sumergidos) para renacer (salir del agua).

En este primer versículo encontramos dos elementos particulares “Después de esto” y “cruzar antes de él”, podemos pensar que el Evangelista se refería a la muerte y resurrección, más adelante retomaremos este punto.

Dice: “Cuando la hubo despedido, Jesús subió a un cerro, para orar a solas”.
Jesús se despide y sube, posible referencia a la resurrección al decir que subió solo.

Dice: “Al llegar la noche, estaba allí él solo,  mientras la barca ya iba bastante lejos de tierra firme.”
La imagen de la noche hace referencia a lo contrario a la luz del día, posible imagen referencial a estar asechado por el mal. Pero sigue este versículo: la barca- Iglesia sigue avanzando lejos de tierra firme= seguridad.

Dice: “Las olas azotaban la barca, porque tenían el viento en contra”
Olas y viento en contra, elementos que amenazan la barca y que puede llegar a hundirla, posiblemente hará referencia a los primeros conflictos y situaciones complicadas de la Iglesia, frente al judaísmo y a Roma.

 Dice: “Jesús fue hacia ellos caminando sobre el agua. Cuando los discípulos lo vieron andar sobre el agua, se asustaron, y gritaron llenos de miedo: -¡Es un fantasma!  Pero Jesús les habló, diciéndoles:
-¡Calma! ¡Soy yo: no tengan miedo!”
Jesús ha resucitado, pero como al final del Evangelio no lo reconocen, tienen miedo, pero él sale a su encuentro y los tranquiliza. Pero dice “soy yo” una referencia clara al nombre de Dios “soy el que soy” traducción del nombre de Dios YHWH en el libro del Éxodo.

Dice: “Entonces Pedro le respondió: -Señor, si eres tú, ordena que yo vaya hasta ti sobre el agua.
-Ven -dijo Jesús.”
Pedro, cabeza de la Iglesia lo cuestiona y le pide ser llamado sobre las aguas- muerte. Jesús lo llama.

Dice: “Pedro entonces bajó de la barca y comenzó a caminar sobre el agua en dirección a Jesús. Pero al notar la fuerza del viento, tuvo miedo; y como comenzaba a hundirse, gritó: ¡Sálvame, Señor!
Pedro baja, camina pero se hunde, siente miedo y pide ayuda.

Dice: “Al momento, Jesús lo tomó de la mano y le dijo: -¡Qué poca fe tienes! ¿Por qué dudaste?
 En cuanto subieron a la barca, se calmó el viento.
Jesús toma la mano de Pedro que es la cabeza de la Iglesia y lo reprende, pero cuando suben todo se calma.

Dice: “Entonces los que estaban en la barca se pusieron de rodillas delante de Jesús, y le dijeron:
-¡En verdad tú eres el Hijo de Dios!
Los apóstoles vuelven a experimentar la presencia de Dios y en automático responden a su presencia con el reconocimiento de que es el salvador, el hijo de Dios.

Este pasaje nos dice que Jesús es quien tiene el control, que no deja a su Iglesia, que por más que pueda parecer y nos sintamos abandonados, en peligro, él tiene el control.

Pedro duda, desde su humanidad, pero Dios responde y confronta, da certeza y tranquilidad, aleja las turbulencias.

Benedicto XVI tiene esta certeza, y todos nosotros debemos tenerla, Dios hace su parte, solo te pide confiar, tomar su mano ser guiados.

La Iglesia sigue caminando a dos mil años de este pasaje, tomados de su mano, con la asistencia del Espíritu Santo y con la autoridad del Padre en ella, con la presencia real de Jesús en los sacramentos, Dios es un Padre amoroso que nos alienta a vivir la fe, la unidad y el mismo rumbo.

Benedicto XVI renunció porque sabe que no es suya la barca, y debemos tener la certeza de que no lo hizo por un bien personal, sino por fortalecer la credibilidad y unidad en la Iglesia, siempre asistida por Dios.

¡Dios bendiga e ilumine a todos los sucesores de los Apóstoles!

Carlos Escorza Ortiz
Teólogo








jueves, 6 de febrero de 2014

Mensaje para la XXIX Jornada mundial de la junvetud del 2015

Un mensaje que vale la pena leer con detenimiento, para profundizar  y hacerlo vida.

MENSAJE PARA LA XXIX JORNADA MUNDIAL DE LA JUVENTUD
Ciudad del Vaticano, 6 febrero 2014 (VIS).- Publicamos a continuación el mensaje que el Santo Padre ha enviado a los jóvenes para la preparación de la XXIX Jornada Mundial de la Juventud 2014, fechado el 21 de enero, y bajo el tema: “Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos”.
Queridos jóvenes:
Tengo grabado en mi memoria el extraordinario encuentro que vivimos en Río de Janeiro, en la XXVIII Jornada Mundial de la Juventud. ¡Fue una gran fiesta de la fe y de la fraternidad! La buena gente brasileña nos acogió con los brazos abiertos, como la imagen de Cristo Redentor que desde lo alto del Corcovado domina el magnífico panorama de la playa de Copacabana. A orillas del mar, Jesús renovó su llamada a cada uno de nosotros para que nos convirtamos en sus discípulos misioneros, lo descubramos como el tesoro más precioso de nuestra vida y compartamos esta riqueza con los demás, los que están cerca y los que están lejos, hasta las extremas periferias geográficas y existenciales de nuestro tiempo.
La próxima etapa de la peregrinación intercontinental de los jóvenes será Cracovia, en 2016. Para marcar nuestro camino, quisiera reflexionar con vosotros en los próximos tres años sobre las Bienaventuranzas que leemos en el Evangelio de San Mateo. Este año comenzaremos meditando la primera de ellas: "Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos"; el año 2015: "Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios"; y por último, en el año 2016 el tema será: “Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia”.
1. La fuerza revolucionaria de las Bienaventuranzas
Siempre nos hace bien leer y meditar las Bienaventuranzas. Jesús las proclamó en su primera gran predicación, a orillas del lago de Galilea. Había un gentío tan grande, que subió a un monte para enseñar a sus discípulos; por eso, esa predicación se llama el “sermón de la montaña”. En la Biblia, el monte es el lugar donde Dios se revela, y Jesús, predicando desde el monte, se presenta como maestro divino, como un nuevo Moisés. Y ¿qué enseña? Jesús enseña el camino de la vida, el camino que Él mismo recorre, es más, que Él mismo es, y lo propone como camino para la verdadera felicidad. En toda su vida, desde el nacimiento en la gruta de Belén hasta la muerte en la cruz y la resurrección, Jesús encarnó las Bienaventuranzas. Todas las promesas del Reino de Dios se han cumplido en Él.
Al proclamar las Bienaventuranzas, Jesús nos invita a seguirle, a recorrer con Él el camino del amor, el único que lleva a la vida eterna. No es un camino fácil, pero el Señor nos asegura su gracia y nunca nos deja solos. Pobreza, aflicciones, humillaciones, lucha por la justicia, cansancios en la conversión cotidiana, dificultades para vivir la llamada a la santidad, persecuciones y otros muchos desafíos están presentes en nuestra vida. Pero, si abrimos la puerta a Jesús, si dejamos que Él esté en nuestra vida, si compartimos con Él las alegrías y los sufrimientos, experimentaremos una paz y una alegría que sólo Dios, amor infinito, puede dar.
Las Bienaventuranzas de Jesús son portadoras de una novedad revolucionaria, de un modelo de felicidad opuesto al que habitualmente nos comunican los medios de comunicación, la opinión dominante. Para la mentalidad mundana, es un escándalo que Dios haya venido para hacerse uno de nosotros, que haya muerto en una cruz. En la lógica de este mundo, los que Jesús proclama bienaventurados son considerados “perdedores”, débiles. En cambio, son exaltados el éxito a toda costa, el bienestar, la arrogancia del poder, la afirmación de sí mismo en perjuicio de los demás.
Queridos jóvenes, Jesús nos pide que respondamos a su propuesta de vida, que decidamos cuál es el camino que queremos recorrer para llegar a la verdadera alegría. Se trata de un gran desafío para la fe. Jesús no tuvo miedo de preguntar a sus discípulos si querían seguirle de verdad o si preferían irse por otros caminos. Y Simón, llamado Pedro, tuvo el valor de contestar: "Señor, ¿a quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna". Si sabéis decir “sí” a Jesús, entonces vuestra vida joven se llenará de significado y será fecunda.
2. El valor de ser felices
Pero, ¿qué significa “bienaventurados” (en griego makarioi)? Bienaventurados quiere decir felices. Decidme: ¿Buscáis de verdad la felicidad? En una época en que tantas apariencias de felicidad nos atraen, corremos el riesgo de contentarnos con poco, de tener una idea de la vida “en pequeño”. ¡Aspirad, en cambio, a cosas grandes! ¡Ensanchad vuestros corazones! Como decía el beato Piergiorgio Frassati: "Vivir sin una fe, sin un patrimonio que defender, y sin sostener, en una lucha continua, la verdad, no es vivir, sino ir tirando. Jamás debemos ir tirando, sino vivir". En el día de la beatificación de Piergiorgio Frassati, el 20 de mayo de 1990, Juan Pablo II lo llamó "hombre de las Bienaventuranzas" .
Si de verdad dejáis emerger las aspiraciones más profundas de vuestro corazón, os daréis cuenta de que en vosotros hay un deseo inextinguible de felicidad, y esto os permitirá desenmascarar y rechazar tantas ofertas “a bajo precio” que encontráis a vuestro alrededor. Cuando buscamos el éxito, el placer, el poseer en modo egoísta y los convertimos en ídolos, podemos experimentar también momentos de embriaguez, un falso sentimiento de satisfacción, pero al final nos hacemos esclavos, nunca estamos satisfechos, y sentimos la necesidad de buscar cada vez más. Es muy triste ver a una juventud “harta”, pero débil.
San Juan, al escribir a los jóvenes, decía: "Sois fuertes y la palabra de Dios permanece en vosotros, y habéis vencido al Maligno". Los jóvenes que escogen a Jesús son fuertes, se alimentan de su Palabra y no se “atiborran” de otras cosas. Atreveos a ir contracorrienTe. Sed capaces de buscar la verdadera felicidad. Decid no a la cultura de lo provisional, de la superficialidad y del usar y tirar, que no os considera capaces de asumir responsabilidades y de afrontar los grandes desafíos de la vida.
3. Bienaventurados los pobres de espíritu...
La primera Bienaventuranza, tema de la próxima Jornada Mundial de la Juventud, declara felices a los pobres de espíritu, porque a ellos pertenece el Reino de los cielos. En un tiempo en el que tantas personas sufren a causa de la crisis económica, poner la pobreza al lado de la felicidad puede parecer algo fuera de lugar. ¿En qué sentido podemos hablar de la pobreza como una bendición?
En primer lugar, intentemos comprender lo que significa "pobres de espíritu". Cuando el Hijo de Dios se hizo hombre, eligió un camino de pobreza, de humillación. Como dice San Pablo en la Carta a los Filipenses: "Tened entre vosotros los sentimientos propios de Cristo Jesús. El cual, siendo de condición divina, no retuvo ávidamente el ser igual a Dios; al contrario, se despojó de sí mismo tomando la condición de esclavo, hecho semejante a los hombres". Jesús es Dios que se despoja de su gloria. Aquí vemos la elección de la pobreza por parte de Dios: siendo rico, se hizo pobre para enriquecernos con su pobreza. Es el misterio que contemplamos en el belén, viendo al Hijo de Dios en un pesebre, y después en una cruz, donde la humillación llega hasta el final.
El adjetivo griego ptochós (pobre) no sólo tiene un significado material, sino que quiere decir “mendigo”. Está ligado al concepto judío de anawim, los “pobres de Yahvé”, que evoca humildad, conciencia de los propios límites, de la propia condición existencial de pobreza. Los anawim se fían del Señor, saben que dependen de Él.
Jesús, como entendió perfectamente santa Teresa del Niño Jesús, en su Encarnación se presenta como un mendigo, un necesitado en busca de amor. El Catecismo de la Iglesia Católica habla del hombre como un "mendigo de Dios" y nos dice que la oración es el encuentro de la sed de Dios con nuestra sed .
San Francisco de Asís comprendió muy bien el secreto de la Bienaventuranza de los pobres de espíritu. De hecho, cuando Jesús le habló en la persona del leproso y en el Crucifijo, reconoció la grandeza de Dios y su propia condición de humildad. En la oración, el Poverello pasaba horas preguntando al Señor: "¿Quién eres tú? ¿Quién soy yo?". Se despojó de una vida acomodada y despreocupada para desposarse con la “Señora Pobreza”, para imitar a Jesús y seguir el Evangelio al pie de la letra. Francisco vivió inseparablemente la imitación de Cristo pobre y el amor a los pobres, como las dos caras de una misma moneda.
Vosotros me podríais preguntar: ¿Cómo podemos hacer que esta pobreza de espíritu se transforme en un estilo de vida, que se refleje concretamente en nuestra existencia? Os contesto con tres puntos.
Ante todo, intentad ser libres en relación con las cosas. El Señor nos llama a un estilo de vida evangélico de sobriedad, a no dejarnos llevar por la cultura del consumo. Se trata de buscar lo esencial, de aprender a despojarse de tantas cosas superfluas que nos ahogan. Desprendámonos de la codicia del tener, del dinero idolatrado y después derrochado. Pongamos a Jesús en primer lugar. Él nos puede liberar de las idolatrías que nos convierten en esclavos. ¡Fiaros de Dios, queridos jóvenes! Él nos conoce, nos ama y jamás se olvida de nosotros. Así como cuida de los lirios del campo, no permitirá que nos falte nada. También para superar la crisis económica hay que estar dispuestos a cambiar de estilo de vida, a evitar tanto derroche. Igual que se necesita valor para ser felices, también es necesario el valor para ser sobrios.
En segundo lugar, para vivir esta Bienaventuranza necesitamos la conversión en relación a los pobres. Tenemos que preocuparnos de ellos, ser sensibles a sus necesidades espirituales y materiales. A vosotros, jóvenes, os encomiendo en modo particular la tarea de volver a poner en el centro de la cultura humana la solidaridad. Ante las viejas y nuevas formas de pobreza –el desempleo, la emigración, los diversos tipos de dependencias–, tenemos el deber de estar atentos y vigilantes, venciendo la tentación de la indiferencia. Pensemos también en los que no se sienten amados, que no tienen esperanza en el futuro, que renuncian a comprometerse en la vida porque están desanimados, desilusionados, acobardados. Tenemos que aprender a estar con los pobres. No nos llenemos la boca con hermosas palabras sobre los pobres. Acerquémonos a ellos, mirémosles a los ojos, escuchémosles. Los pobres son para nosotros una ocasión concreta de encontrar al mismo Cristo, de tocar su carne que sufre.
Pero los pobres –y este es el tercer punto– no sólo son personas a las que les podemos dar algo. También ellos tienen algo que ofrecernos, que enseñarnos. ¡Tenemos tanto que aprender de la sabiduría de los pobres! Un santo del siglo XVIII, Benito José Labre, que dormía en las calles de Roma y vivía de las limosnas de la gente, se convirtió en consejero espiritual de muchas personas, entre las que figuraban nobles y prelados. En cierto sentido, los pobres son para nosotros como maestros. Nos enseñan que una persona no es valiosa por lo que posee, por lo que tiene en su cuenta en el banco. Un pobre, una persona que no tiene bienes materiales, mantiene siempre su dignidad. Los pobres pueden enseñarnos mucho, también sobre la humildad y la confianza en Dios. En la parábola del fariseo y el publicano, Jesús presenta a este último como modelo porque es humilde y se considera pecador. También la viuda que echa dos pequeñas monedas en el tesoro del templo es un ejemplo de la generosidad de quien, aun teniendo poco o nada, da todo.
4. … porque de ellos es el Reino de los cielos
El tema central en el Evangelio de Jesús es el Reino de Dios. Jesús es el Reino de Dios en persona, es el Enmanuel, Dios-con-nosotros. Es en el corazón del hombre donde el Reino, el señorío de Dios, se establece y crece. El Reino es al mismo tiempo don y promesa. Ya se nos ha dado en Jesús, pero aún debe cumplirse en plenitud. Por ello pedimos cada día al Padre: "Venga a nosotros tu reino".
Hay un profundo vínculo entre pobreza y evangelización, entre el tema de la pasada Jornada Mundial de la Juventud –"Id y haced discípulos a todos los pueblos"- y el de este año: "Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos". El Señor quiere una Iglesia pobre que evangelice a los pobres. Cuando Jesús envió a los Doce, les dijo: "No os procuréis en la faja oro, plata ni cobre; ni tampoco alforja para el camino; ni dos túnicas, ni sandalias, ni bastón; bien merece el obrero su sustento". La pobreza evangélica es una condición fundamental para que el Reino de Dios se difunda. Las alegrías más hermosas y espontáneas que he visto en el transcurso de mi vida son las de personas pobres, que tienen poco a que aferrarse. La evangelización, en nuestro tiempo, sólo será posible por medio del contagio de la alegría.
Como hemos visto, la Bienaventuranza de los pobres de espíritu orienta nuestra relación con Dios, con los bienes materiales y con los pobres. Ante el ejemplo y las palabras de Jesús, nos damos cuenta de cuánta necesidad tenemos de conversión, de hacer que la lógica del ser más prevalezca sobre la del tener más. Los santos son los que más nos pueden ayudar a entender el significado profundo de las Bienaventuranzas. La canonización de Juan Pablo II el segundo Domingo de Pascua es, en este sentido, un acontecimiento que llena nuestro corazón de alegría. Él será el gran patrono de las JMJ, de las que fue iniciador y promotor. En la comunión de los santos seguirá siendo para todos vosotros un padre y un amigo.
El próximo mes de abril es también el trigésimo aniversario de la entrega de la Cruz del Jubileo de la Redención a los jóvenes. Precisamente a partir de ese acto simbólico de Juan Pablo II comenzó la gran peregrinación juvenil que, desde entonces, continúa a través de los cinco continentes. Muchos recuerdan las palabras con las que el Papa, el Domingo de Ramos de 1984, acompañó su gesto: "Queridos jóvenes, al clausurar el Año Santo, os confío el signo de este Año Jubilar: ¡la Cruz de Cristo! Llevadla por el mundo como signo del amor del Señor Jesús a la humanidad y anunciad a todos que sólo en Cristo muerto y resucitado hay salvación y redención".
Queridos jóvenes, el Magnificat, el cántico de María, pobre de espíritu, es también el canto de quien vive las Bienaventuranzas. La alegría del Evangelio brota de un corazón pobre, que sabe regocijarse y maravillarse por las obras de Dios, como el corazón de la Virgen, a quien todas las generaciones llaman “dichosa”. Que Ella, la madre de los pobres y la estrella de la nueva evangelización, nos ayude a vivir el Evangelio, a encarnar las Bienaventuranzas en nuestra vida, a atrevernos a ser felices.
 
EL PAPA A LOS JÓVENES: RECHAZAD LA FELICIDAD A BAJO PRECIO
Ciudad del Vaticano, 6 febrero 2014 (VIS).- El Pontificio Consejo para los Laicos ha hecho público un comunicado en el que explica el contenido y el objetivo del mensaje del Santo Padre para la XXIX Jornada Mundial de la Juventud.
Se trata del primer Mensaje que el papa Francisco dirige a los jóvenes, incorporándose así en la tradición iniciada por el beato Juan Pablo II y continuada por Benedicto XVI con ocasión de cada Jornada Mundial de la Juventud. Después de la extraordinaria JMJ vivida en Río de Janeiro en el mes de julio de 2013, el Papa retoma su diálogo con los jóvenes del mundo y les presenta los temas de las tres próximas ediciones del evento, dando inicio al itinerario de preparación espiritual que, a lo largo de tres años, guiará a la celebración internacional en Cracovia, en el mes de julio de 2016.
Los temas de las tres próximas JMJ, tomados de las Bienaventuranzas del Evangelio, muestran cómo el Santo Padre considere este pasaje del Evangelio de Mateo un punto de referencia central para la vida de los cristianos, llamados a hacer de él un concreto programa de vida.
En el Mensaje, el Santo Padre recuerda a los jóvenes que Jesús mismo mostró el camino que debemos seguir, encarnando las Bienaventuranzas en toda la vida. Vivir las Bienaventuranzas hoy es para los jóvenes un verdadero desafío al seguir a Cristo, yendo contracorriente y testimoniando su novedad revolucionaria. Puesto que no es posible ser cristianos y tener una idea “en pequeño” de la vida, el Papa exhorta a los jóvenes a que rechacen toda oferta de felicidad “a bajo precio”, a encontrar el “valor de la felicidad” auténtica que sólo Dios puede dar.
Papa Francisco explica a los jóvenes lo que significa ser pobres de espíritu, entrando en la parte esencial del tema de la próxima Jornada Mundial de la Juventud. Jesús mismo eligió un camino de humillación y de pobreza, y el Papa dirige a los jóvenes la invitación insistente de imitarle, indicándoles el ejemplo de San Francisco de Asís. Por ello, los jóvenes cristianos están llamados a la conversión, a abrazar un estilo de vida evangélico marcado por la sobriedad, la búsqueda de lo esencial y la solidaridad concreta en relación a los pobres. Los pobres son, así explica el Papa, por una lado “la carne que sufre” de Cristo, que todos estamos llamados a tocar personalmente, pero por otro lado podemos convertirnos en verdaderos maestros de vida, pues podemos ofrecer tanto a nivel humano y espiritual.
El Papa subraya a continuación el profundo vínculo entre el tema de la JMJ de Río – "Id y haced discípulos a todos los pueblos" – y las Bienaventuranzas de los pobres de espíritu. De hecho, el Papa Francisco explica que, “la pobreza evangélica es una condición fundamental para que el Reino de Dios se difunda”, pues a menudo es de los corazones más sencillos de donde brota la auténtica alegría, que es el motor mismo de la evangelización.
El Santo Padre recuerda, por último, el trigésimo aniversario de la entrega de la Cruz del Jubileo de la Redención a los jóvenes, que se celebrará el próximo 22 de abril. “Precisamente a partir de ese acto simbólico de Juan Pablo II comenzó la gran peregrinación juvenil que, desde entonces, continúa a través de los cinco continentes”. Y papa Francisco anuncia a los jóvenes que, después de su canonización, que es un “acontecimiento que llena nuestro corazón de alegría”, Juan Pablo II “será el gran patrono de las JMJ, de las que fue iniciador y promotor”.